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domingo, 19 de febrero de 2012
jueves, 21 de julio de 2011
ME HUNDO...
No puedo más…
Estoy agotado. Siento un continuo hormigueo en las piernas y apenas si puedo mover los brazos. Y el cuello… el dolor es enorme. Es como si tuviera cables por dentro y los estuvieran tensando continuamente. El dolor me sube por la nuca y me inunda la cabeza. Pero lo peor es el pecho… la presión que no me deja respirar. Solo pequeñas bocanadas que en absoluto bastan para llenarme los pulmones, ni por supuesto para oxigenar mi cerebro.
De ahí ese mareo. Ese mareo que unido al dolor no me permite pensar con claridad. La fatiga tampoco ayuda…
No creo que pueda resistir mucho más. Seguramente este sea el fin. Quizá debería serlo. ¿Por qué luchar? ¿Para qué? No conseguiré nada; no servirá de nada…
Es inútil esforzarse. De hecho, cuanto más lo intento menos fuerzas me quedan. Es lógico, ¿verdad?
Si al menos tuviera más fuerza… Puede que entonces consiguiera salir… Pero no me he cuidado lo más mínimo. Si alguna vez me hubiera preocupado por mí; por mi cuerpo… y por mi mente, claro…
Ya casi no puedo respirar por la boca y la nariz la tengo completamente atascada. No sé cuánto aguantaré… me ahogo. Irremediablemente me voy hacia el fondo… Y no podré evitarlo.
Quizás pudiera… y debiera… pedir ayuda. ¡Claro! A ellos. Deben estar ahí. Siempre están ahí, observando. Todos eso ojos impávidos en la oscuridad. Impasibles ante lo que ven. ¡Já! Como si acaso tuviera por qué preocuparles lo que me pase… ¿Por qué iba a preocuparles? No les importa en absoluto… pero no por ello dejan de mirar. Puede que hasta disfruten haciéndolo…
No siento mi cuerpo. Está dormido, prácticamente inerte. Puede que así tenga que ser. Puede que sea lo mejor. ¿Por qué no? Sería lo más fácil. Y se acabaría el sufrimiento… para siempre. “Muerto el perro, se acabó la rabia”. ¡Já! Siempre me ha gustado ese dicho…
A fin de cuentas ya no puedo hacer nada… ¿Y ellos? No les veo la más mínima intención de querer ayudarme. No querría tener que rebajarme a pedirles ayuda… pero es que… ¡joder! ¡Me ahogo! ¡No lo soporto más! ¡Dios!
Dios… Qué curioso. Siempre aparece cuando peor están las cosas. Es lo único que nos queda, supongo. Incluso si no creemos en él. Yo nunca he creído, y no voy a creer ahora… solo es una expresión… “Dios”…
Me hundo… < No te resistas más… Solo déjate ir… Nada más… no te resistas, no… >
< …Pide ayuda, no seas tonto. Puedes salvarte. ¿Por qué tirarlo todo a la basura?... Tanto esfuerzo… >
¡Para nada! ¿De qué me ha servido? Nunca he sido capaz de terminar nada que haya comenzado. Cuántos comienzos para un único final… < Déjalo ir… >
Llegó. No puedo respirar. Es el fin. No hay vuelta atrás…Se acabó…
¡Los ojos! ¡Los ojos! < ¡Ayuda! ¡Asoma la cabeza y pide ayuda! > ¿Sí? < ¡Hazlo! > …
…- ¡Ayudaaa!...
…por favor…
lunes, 21 de marzo de 2011
REALIDAD O FICCIÓN?
Hoy en día ya no nos asustamos casi de nada. Estamos tan acostumbrados a las barbaries diarias que ven nuestros ojos y oyen nuestros oídos que estamos prácticamente inmunizados.
Televisión, prensa, cine, videojuegos... si no hay violencia en ellos no nos interesa.
¿Imaginas un programa informativo sin noticias sobre guerras, asesinatos, e incluso sin luchas verbales entre políticos? Y digo esto último porque no sólo hay violencia donde hay sangre. Existen muchas formas de hacer daño y el hombre las conoce todas. Y no conforme con ello siempre está dispuesto a inventar alguna nueva.
Siempre he oído aquello de que la realidad supera la ficción; y así es.
¿Has visto alguna de las películas de "Saw"? (Yo con la primera tuve suficiente para no ver ninguna más) Tremendas ¿verdad? Difíciles de creer fuera de las pantallas. Pues si te parecen exageradas investiga un poco sobre Josef Mengele, el "ángel de la muerte", por nombrar uno.
¿Por qué este tipo de "personas" tienen siquiera derecho a vivir cuando no deberían ni haber nacido? ¿Por qué Pinochet pudo gozar del privilegio de morir de anciano, junto a sus seres queridos y totalmente inmune después de todo lo que hizo? ¿Cree alguien que la imaginación del hombre podría hacer ficción de un tipo de persona como Pinochet o Mengele si no fuera por que ya tenemos la referencia de muchos otros?
Y podemos exagerar la maldad del personaje o personajes todo lo que queramos... no importa... siempre nos quedaremos cortos y si no, ya alguien se encargará de superarlo en la vida real.
Y es que la maldad humana no tiene límites y para los que no la entendemos es muy difícil convivir con ella, por cierto. Evidentemente la mayoría no tenemos la mala suerte de encontrarnos con demonios como estos pero, aunque a menor escala e incluso sin siquiera rozarte, siempre habrá algún hijo de p... dispuesto a hacerte daño.
Uno de tantos ejemplos que confirma esto último ocurrió en España el 18 de Julio de 1936:
Ciudades, barrios e incluso familias que siempre habían convivido medianamente en paz, dentro de lo que cabe, iban a presentar un profundo cambio al estallar la Guerra Civil.
En poco tiempo, comienzan a aforar odios donde antes había saludos, besos o palmadas en la espalda. Odios que les lleva, en muchos de los casos, a matarse entre ellos o señalarse con el dedo para que sean otros los que aprieten el gatillo.
¿Qué ocurrió? ¿El demonio los poseyó de repente? Pienso que más bien esos sentimientos ya existían, en mucha menor intensidad, claro está, pero lo que es seguro es que no surgieron de la nada.
Sólo hizo falta una chispa para que todo explotara; unido a otros factores como el miedo y el ánimo de supervivencia, por supuesto, pero el caso es que ya existía la mecha.
Si alguien piensa que algo así no podría ocurrir ahora, se equivoca, estoy seguro de ello.
Y es que es así. Podemos escribir novelas, guiones para películas, crear videojuegos... todos repletos de maldad. Pero por mucha que haya siempre será poca comparada con la realidad y estamos tan acostumbrados a esta maldad que todos solemos cometer el mismo error: cuando vemos en televisión alguna noticia como la de "el monstruo de Amstetten", Josef Fritzl, que retuvo y violó a su propia hija durante 24 años (de los 18 a los 42 años) y tuvo 7 hijos con ella, 3 de los cuales mantuvo encerrados bajo tierra junto a su madre, etc etc... Cuando vemos u oimos algo así pensamos: "Dios mío, si parece una película de terror". Tremendo error. LA REALIDAD SIEMPRE SUPERA LA FICCIÓN.
Televisión, prensa, cine, videojuegos... si no hay violencia en ellos no nos interesa.
¿Imaginas un programa informativo sin noticias sobre guerras, asesinatos, e incluso sin luchas verbales entre políticos? Y digo esto último porque no sólo hay violencia donde hay sangre. Existen muchas formas de hacer daño y el hombre las conoce todas. Y no conforme con ello siempre está dispuesto a inventar alguna nueva.
Siempre he oído aquello de que la realidad supera la ficción; y así es.
¿Has visto alguna de las películas de "Saw"? (Yo con la primera tuve suficiente para no ver ninguna más) Tremendas ¿verdad? Difíciles de creer fuera de las pantallas. Pues si te parecen exageradas investiga un poco sobre Josef Mengele, el "ángel de la muerte", por nombrar uno.
¿Por qué este tipo de "personas" tienen siquiera derecho a vivir cuando no deberían ni haber nacido? ¿Por qué Pinochet pudo gozar del privilegio de morir de anciano, junto a sus seres queridos y totalmente inmune después de todo lo que hizo? ¿Cree alguien que la imaginación del hombre podría hacer ficción de un tipo de persona como Pinochet o Mengele si no fuera por que ya tenemos la referencia de muchos otros?
Y podemos exagerar la maldad del personaje o personajes todo lo que queramos... no importa... siempre nos quedaremos cortos y si no, ya alguien se encargará de superarlo en la vida real.
Y es que la maldad humana no tiene límites y para los que no la entendemos es muy difícil convivir con ella, por cierto. Evidentemente la mayoría no tenemos la mala suerte de encontrarnos con demonios como estos pero, aunque a menor escala e incluso sin siquiera rozarte, siempre habrá algún hijo de p... dispuesto a hacerte daño.
Uno de tantos ejemplos que confirma esto último ocurrió en España el 18 de Julio de 1936:
Ciudades, barrios e incluso familias que siempre habían convivido medianamente en paz, dentro de lo que cabe, iban a presentar un profundo cambio al estallar la Guerra Civil.
En poco tiempo, comienzan a aforar odios donde antes había saludos, besos o palmadas en la espalda. Odios que les lleva, en muchos de los casos, a matarse entre ellos o señalarse con el dedo para que sean otros los que aprieten el gatillo.
¿Qué ocurrió? ¿El demonio los poseyó de repente? Pienso que más bien esos sentimientos ya existían, en mucha menor intensidad, claro está, pero lo que es seguro es que no surgieron de la nada.
Sólo hizo falta una chispa para que todo explotara; unido a otros factores como el miedo y el ánimo de supervivencia, por supuesto, pero el caso es que ya existía la mecha.
Si alguien piensa que algo así no podría ocurrir ahora, se equivoca, estoy seguro de ello.
Y es que es así. Podemos escribir novelas, guiones para películas, crear videojuegos... todos repletos de maldad. Pero por mucha que haya siempre será poca comparada con la realidad y estamos tan acostumbrados a esta maldad que todos solemos cometer el mismo error: cuando vemos en televisión alguna noticia como la de "el monstruo de Amstetten", Josef Fritzl, que retuvo y violó a su propia hija durante 24 años (de los 18 a los 42 años) y tuvo 7 hijos con ella, 3 de los cuales mantuvo encerrados bajo tierra junto a su madre, etc etc... Cuando vemos u oimos algo así pensamos: "Dios mío, si parece una película de terror". Tremendo error. LA REALIDAD SIEMPRE SUPERA LA FICCIÓN.
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