martes, 30 de mayo de 2017
CIELO
No te olvides de mirar al cielo.
A veces se nos olvida que está ahí y cuando lo observamos, parece que lleváramos una eternidad sin verlo. Y eso no es bueno; nada bueno.
Hay quien lo mira y ve algo más; o al menos cree verlo. Yo solo veo el cielo y eso me basta. Una sola mirada te puede recargar las pilas más de lo que imaginas.
Llevamos la mochila a la espalda, más cargada de lo que debiera. Y solo vemos el suelo; gris, sucio, gastado.
El cielo, sin embargo, es azul, limpio y siempre parece nuevo.
Y siempre estará ahí, para que te deleites con él.
No te olvides de mirarlo. Nunca.
viernes, 9 de diciembre de 2011
ÍNTEGRAMENTE ÍNTEGRO
¿Y qué hay de los enchufes? No los de electricidad, sino los de trabajo. ¿Quién no ha hechado pestes sobre alguien al enterarse de que ha sido enchufado en un puesto de trabajo? Esto pone enfermo a cualquiera, ¿verdad? Porque nosotros somos íntegros y no soportamos estas injusticias... bueno, depende. Porque si el enchufe te lo ofrecen a tí la cosa cambia, ¿cierto? ¿Dónde queda aquí la integridad? Pues donde siempre, en ningún sitio.
Aun así, habrá quien se considere una persona íntegra. Eso está muy bien, pero de ahí a que lo sea...
miércoles, 21 de septiembre de 2011
LOBOS Y CORDEROS

jueves, 21 de julio de 2011
ME HUNDO...
Pero lo peor es el pecho… la presión que no me deja respirar. Solo pequeñas bocanadas que en absoluto bastan para llenarme los pulmones, ni por supuesto para oxigenar mi cerebro.
De ahí ese mareo. Ese mareo que unido al dolor no me permite pensar con claridad. La fatiga tampoco ayuda…
No creo que pueda resistir mucho más. Seguramente este sea el fin. Quizá debería serlo. ¿Por qué luchar? ¿Para qué? No conseguiré nada; no servirá de nada…
Es inútil esforzarse. De hecho, cuanto más lo intento menos fuerzas me quedan. Es lógico, ¿verdad?
Si al menos tuviera más fuerza… Puede que entonces consiguiera salir… Pero no me he cuidado lo más mínimo. Si alguna vez me hubiera preocupado por mí; por mi cuerpo… y por mi mente, claro…
Ya casi no puedo respirar por la boca y la nariz la tengo completamente atascada. No sé cuánto aguantaré… me ahogo. Irremediablemente me voy hacia el fondo… Y no podré evitarlo.
Quizás pudiera… y debiera… pedir ayuda. ¡Claro! A ellos. Deben estar ahí. Siempre están ahí, observando. Todos eso ojos impávidos en la oscuridad. Impasibles ante lo que ven. ¡Já! Como si acaso tuviera por qué preocuparles lo que me pase… ¿Por qué iba a preocuparles? No les importa en absoluto… pero no por ello dejan de mirar. Puede que hasta disfruten haciéndolo…
No siento mi cuerpo. Está dormido, prácticamente inerte. Puede que así tenga que ser. Puede que sea lo mejor. ¿Por qué no? Sería lo más fácil. Y se acabaría el sufrimiento… para siempre. “Muerto el perro, se acabó la rabia”. ¡Já! Siempre me ha gustado ese dicho…
A fin de cuentas ya no puedo hacer nada… ¿Y ellos? No les veo la más mínima intención de querer ayudarme. No querría tener que rebajarme a pedirles ayuda… pero es que… ¡joder! ¡Me ahogo! ¡No lo soporto más! ¡Dios!
Dios… Qué curioso. Siempre aparece cuando peor están las cosas. Es lo único que nos queda, supongo. Incluso si no creemos en él. Yo nunca he creído, y no voy a creer ahora… solo es una expresión… “Dios”…
Me hundo… < No te resistas más… Solo déjate ir… Nada más… no te resistas, no… >
< …Pide ayuda, no seas tonto. Puedes salvarte. ¿Por qué tirarlo todo a la basura?... Tanto esfuerzo… >
¡Para nada! ¿De qué me ha servido? Nunca he sido capaz de terminar nada que haya comenzado. Cuántos comienzos para un único final… < Déjalo ir… >
Llegó. No puedo respirar. Es el fin. No hay vuelta atrás…Se acabó…
¡Los ojos! ¡Los ojos! < ¡Ayuda! ¡Asoma la cabeza y pide ayuda! > ¿Sí? < ¡Hazlo! > …
…- ¡Ayudaaa!...
…por favor…
lunes, 21 de marzo de 2011
REALIDAD O FICCIÓN?
Televisión, prensa, cine, videojuegos... si no hay violencia en ellos no nos interesa.
¿Imaginas un programa informativo sin noticias sobre guerras, asesinatos, e incluso sin luchas verbales entre políticos? Y digo esto último porque no sólo hay violencia donde hay sangre. Existen muchas formas de hacer daño y el hombre las conoce todas. Y no conforme con ello siempre está dispuesto a inventar alguna nueva.
Siempre he oído aquello de que la realidad supera la ficción; y así es.
¿Has visto alguna de las películas de "Saw"? (Yo con la primera tuve suficiente para no ver ninguna más) Tremendas ¿verdad? Difíciles de creer fuera de las pantallas. Pues si te parecen exageradas investiga un poco sobre Josef Mengele, el "ángel de la muerte", por nombrar uno.
¿Por qué este tipo de "personas" tienen siquiera derecho a vivir cuando no deberían ni haber nacido? ¿Por qué Pinochet pudo gozar del privilegio de morir de anciano, junto a sus seres queridos y totalmente inmune después de todo lo que hizo? ¿Cree alguien que la imaginación del hombre podría hacer ficción de un tipo de persona como Pinochet o Mengele si no fuera por que ya tenemos la referencia de muchos otros?
Y podemos exagerar la maldad del personaje o personajes todo lo que queramos... no importa... siempre nos quedaremos cortos y si no, ya alguien se encargará de superarlo en la vida real.
Y es que la maldad humana no tiene límites y para los que no la entendemos es muy difícil convivir con ella, por cierto. Evidentemente la mayoría no tenemos la mala suerte de encontrarnos con demonios como estos pero, aunque a menor escala e incluso sin siquiera rozarte, siempre habrá algún hijo de p... dispuesto a hacerte daño.
Uno de tantos ejemplos que confirma esto último ocurrió en España el 18 de Julio de 1936:
Ciudades, barrios e incluso familias que siempre habían convivido medianamente en paz, dentro de lo que cabe, iban a presentar un profundo cambio al estallar la Guerra Civil.
En poco tiempo, comienzan a aforar odios donde antes había saludos, besos o palmadas en la espalda. Odios que les lleva, en muchos de los casos, a matarse entre ellos o señalarse con el dedo para que sean otros los que aprieten el gatillo.
¿Qué ocurrió? ¿El demonio los poseyó de repente? Pienso que más bien esos sentimientos ya existían, en mucha menor intensidad, claro está, pero lo que es seguro es que no surgieron de la nada.
Sólo hizo falta una chispa para que todo explotara; unido a otros factores como el miedo y el ánimo de supervivencia, por supuesto, pero el caso es que ya existía la mecha.
Si alguien piensa que algo así no podría ocurrir ahora, se equivoca, estoy seguro de ello.
Y es que es así. Podemos escribir novelas, guiones para películas, crear videojuegos... todos repletos de maldad. Pero por mucha que haya siempre será poca comparada con la realidad y estamos tan acostumbrados a esta maldad que todos solemos cometer el mismo error: cuando vemos en televisión alguna noticia como la de "el monstruo de Amstetten", Josef Fritzl, que retuvo y violó a su propia hija durante 24 años (de los 18 a los 42 años) y tuvo 7 hijos con ella, 3 de los cuales mantuvo encerrados bajo tierra junto a su madre, etc etc... Cuando vemos u oimos algo así pensamos: "Dios mío, si parece una película de terror". Tremendo error. LA REALIDAD SIEMPRE SUPERA LA FICCIÓN.
miércoles, 16 de febrero de 2011
GRIS
El blanco es puro, limpio e inmaculado.
El negro es oscuro, malo, oculto.
El gris, ni tanto ni tan poco.
El blanco está arriba; en lo más alto.
El negro está abajo; en lo más profundo.
El gris está en medio; en el ecuador.
Es el equilibrio entre el blanco y el negro.
Ni bueno ni malo.
Ni claro ni oscuro.
Ni todo ni nada...
Gris, solo gris; el equilibrio.
miércoles, 9 de febrero de 2011
¿REALMENTE SABES QUIÉN ERES?
jueves, 2 de septiembre de 2010
POR QUÉ LOS GENIOS SUELEN MORIR JÓVENES?

Diferentes géneros, diferentes épocas, diferentes circunstancias, pero algo en común; todos murieron demasiado pronto y como ellos, muchos otros. ¿Por qué?
"Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver", nos dijo el actor James Dean.
Aunque su prematura muerte a los 24 años fuese fruto de un fatídico accidente, ¿qué puede llevar a una persona a decir esta "insensatez"? Menos aún cuando hablamos de una persona con una gran virtud artística como es la de ser actor y con un gran futuro por delante.
Otros jóvenes artistas, sin embargo, no se fueron fruto del azar, e incluso nos dejaron pistas de porqué lo hicieron.
El famoso vocalista del grupo de rock Nirvana, Kurt Cobain, plasmó sus dudas en una profunda carta antes de quitarse la vida de un tiro en la cabeza a los 27 años. De entre sus líneas se puede leer: "...no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico piscis triste, sencillo, insatisfecho, ¡dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé!..." Un genio que ni más ni menos que había creado un nuevo género dentro de la música y había arrastrado hacia él a toda una nueva generación.
Jim Morrison, cantante y líder del grupo The Doors, también siguió a pies juntillas la famosa frase de James Dean. A los 27 años, este provocador innato, nihilista y devorador de libros de temática demasiado compleja para la mayoría de los de su edad, vivió a pasos agigantados hasta pasar "al otro lado". Murió el 3 de julio de 1971 de un supuesto paro cardíaco, convirtiéndose en uno de los más grandes mitos de la historia de la música.
Norma Jean Baker, más conocida como Marilyn Monroe, estrella del celuloide e icono sexual de los años cincuenta nació el 1 de junio de 1926, poco después de que sus padres se separasen. Durante sus primeros años de vida fue entregada en adopción de forma intermitente. A los 8 años su madre fue internada en un centro psiquiátrico por posibles tendencias suicidas. Desde entonces, Marilyn vivió obsesionada con la idea de haber "heredado" esta enfermedad.
Después de una vida de fama y excesos, con tres matrimonios y dos abortos, el 5 de agosto de 1962 fue encontrada muerta a causa de una supuesta auto ingestión de barbitúricos. (Aún no está del todo claro que fuera realmente un suicidio)
martes, 24 de agosto de 2010
EL HOMBRE CURIOSO

1.- Estoy de vacaciones, lejos de mi ciudad. Es mediodía y buscamos donde comer. Paseamos por la zona de restaurantes, debemos darnos prisa, pues se están llenando todos.
Para elegir bien, nos guiamos por varias cosas:
Por una parte, claro está, la carta. Hay que buscar buenos precios.
Por otra parte, el sitio. un buen sitio, cómodo y a la sombrita.
Pero además, nos fijamos en otra cosa. Nos fijamos en lo que comen los demás. Y pensamos: "vaya ensalada que se está comiendo ese" o "que buena pinta tiene esa carne" y, sobre todo "que maravilla de postres".
¡Está claro! Éste es un buen sitio.
Entonces nos sentamos y pedimos lo que nos apetece. Cuando nos sirven, miramos nuestros platos y nos gusta lo que vemos, pero no tanto como esperábamos. ¡Vaya! ¿Qué es lo que falla? Pues nada, no falla nada. Simplemente nos llamó más la atención lo que comían los demás que lo que nos han puesto a nosotros. ¿Hemos elegido mal quizás? Seguramente no. De hecho, casi seguro que hemos pedido algún plato de los que habíamos visto antes.
Y sin embargo, nos gustaba más cuando lo veíamos en la mesa de otro. ¿Por qué será?
2.- Estamos en fiestas. En un mercadillo repleto de puestos. Hay de todo y todo llama la atención.
En un momento dado nos acercamos a un puesto y nos interesamos por algo. El vendedor, muy simpático, nos explica varias cosas sobre lo que vende con entusiasmo.
En ese mismo instante, miro alrededor y observo que en cuestión de segundos el puesto se ha llenado de gente. ¿Por qué tan de repente? ¿Qué ha pasado?
Es más, se ha acumulado tanta gente que comenzamos a sentirnos incómodos y finalmente nos despedimos del vendedor y nos vamos.
3.- Sigo de vacaciones. Ahora me encuentro dentro de una iglesia, de visita. Estamos en una sala donde hay varios cuadros, esculturas y reliquias religiosas.
¡De repente se me ocurre algo! Me acerco a un rincón, uno bien oculto de las miradas de los demás. Entonces me dedico a observar lo que hay colgado de la pared con mucha atención. Me cruzo de brazos, pongo cara de curiosidad y me rasco la barbilla.
Observo como un señor se acerca con cara de curioso. Está claro que viene decidido a comprobar qué es lo que observo con tanta curiosidad.
Entonces, despacio, me alejo de allí, pero sin dejar de mirar atrás. Y el señor llega a donde yo estaba y ve lo que yo estaba viendo. El gesto se le cambia de repente y me lanza una mirada de muy mala uva. Y es que lo que yo estaba mirando era... ¡un extintor!
Puede parecer una tontería, pero todo esto me hace pensar: "¿por qué nos interesamos tanto por lo de los demás? ¿Por qué nosotros también lo queremos, aún sin saber qué es?"
Cuando vimos los platos de los demás en el restaurante nos parecían deliciosos. Y sin embargo, cuando nos los pusieron a nosotros, ya no nos parecían para tanto.
Cuando el vendedor en el puesto charlaba animosamente con nosotros, todo el mundo se acercó para saber qué ocurría allí. Seguramente pensarían: "¿habrá alguna ganga?"
Y por último, cuando hice la broma del extintor, aquel hombre no pudo evitar la curiosidad de acercarse a echar un vistazo. ¿Qué esperaba ver?
¿Envidia? ¿Querer conseguir más que los demás? ¿Exceso de curiosidad? Quién sabe. Juzguen ustedes, que esa manía de juzgar que tiene el ser humano también es, cuanto menos, curiosa.
sábado, 3 de julio de 2010
EL OTRO LADO

lunes, 14 de junio de 2010
BUDA
Los hombres, que pierden la salud para juntar dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud. Y que por pensar ansiosamente en el futuro olvidan el presente, de tal forma que acaban por no vivir ni el presente ni el futuro, viven como si nunca fuesen a morir y mueren como si nunca hubiesen vivido.BUDA
miércoles, 9 de junio de 2010
BUCLE

domingo, 7 de marzo de 2010
DE NOCHE
Me gusta la noche. Me hace sentir bien; me relaja.Puedo abrir los ojos por completo. Lo veo todo con mayor nitidez. Y disfruto con ello.
Disfruto observándolo todo; aguzando la vista al máxino.
Y donde está demasiado oscuro, desarrollo un sexto sentido para seguir viendo. Y vaya si veo.
Me gusta sentir el aire de la noche en la cara, jugando con mi pelo.
Y me gusta incluso su olor. Por que la noche huele; y es un olor agradable.
También disfruto de los sonidos de la noche. La musicalidad de sus sonidos me tranquiliza.
Y es que la noche me sienta bien, me da fuerzas y me hace olvidar. Me ayuda a no pensar.
Por supuesto, hablo de la noche a la vista. Pues si no la veo, no la siento. Es como si fuera de día. Y entonces pienso; entonces no paro de pensar.
Pero fuera es distinto. Cuando siento la noche en toda su plenitud casi no me siento humano. Y nada me preocupa. Tan sólo estoy ahí. Como el resto; como los árboles; como los animales.
Me siento parte de la naturaleza; parte de un todo. Nada depende de mí, por lo que no merece la pena preocuparse.
Tan sólo estoy. Tan sólo soy. Y nada más importa. ¿Por qué preocuparse?
Debería ser siempre de noche. Lo veo todo más claro, más sencillo, más simple.
Me oigo respirar. De día sólo sé que respiro porque estoy vivo, pero de noche lo siento. Y me siento vivo, me siento capaz y sé que todo lo puedo. No temo a nada.
¡Quiero estar! ¡Quiero ser! ¡Quiero seguir!
Si la noche durase para siempre yo sería otro bien distinto al que todos conocen. Más activo, más alegre, con ganas de todo...
La sangre fluiría mejor por mis venas y mi cuerpo pediría moverse más a menudo.
También más a menudo aparecería mi risa. Y mis ganas de vivir, de ser y de estar.
Y es que de noche me siento pleno.
De noche me siento seguro.
De noche me siento vivo.
De noche me siento otro; de noche me siento YO.
viernes, 29 de enero de 2010
POSTRADO
Y yo sin embargo, me siento tan pesado. Anclado al suelo. Como una estatua. Como un monumento. O como un edificio.
sábado, 24 de octubre de 2009
ME QUIERO

A mí, por ser tan bueno
A mí, espejo del alma
A mí, deber me debo.
De mí, lo espero todo
De mí, tengo celos
De mí, guardo recuerdos
De mí, siento anhelos
Por mí, daría la vida
Por mí, por ser sincero
Por mí, alma bendita
Por mí, daría dinero
En mí, no cabe el rencor
En mí, no cabe el miedo
En mí, no cabe el mal
En mí, no me quepo entero
Yo, pienso en mí
Yo, me siento pleno
Yo, placer me doy
Yo, estoy lleno
Conmigo, iría al cielo
Conmigo, me divierto
Conmigo, el día y la noche
Conmigo, siempre abierto
Es por mí, que hacer yo hago
Es por mí, que hacer yo debo
Es por mí, que grito en voz alta, muy alta
¡Me quiero!
martes, 8 de septiembre de 2009
LA CAJA DE BOMBONES
“La vida es como una caja de bombones; nunca sabes qué te va a tocar”, decía Forrest Gump. ¡Y cuánta razón tenía!6.500 millones de habitantes repartidos en 510.065.284,702 kilómetros cuadrados. 248 países y unos 6.700 idiomas diferentes.
¡Imaginar interrelacionarse con tan siquiera la millonésima parte de seres humanos que pueblan nuestro planeta resulta una tarea imposible de imaginar!
Pero la cuestión está en que a lo largo de nuestra vida lo haremos con muchos de ellos.
¿Sabemos de antemano qué relación vamos a tener con cada persona que conozcamos? ¿Cuánto van a durar dichas relaciones? ¿Cuáles van a ser más importantes que otras? ¿Cuánto va a prevalecer cada una? ¿Cuáles nos dejarán huella y cuáles no?
Imposible. Aún más que en la caja de bombones de Forrest Gump.
¿Por qué nos empeñamos entonces en preparar nuestro futuro en torno a los demás? ¿Por qué nos vinculamos, asociamos y ligamos a tantas personas en nuestra vida hasta el punto de permanecer “irrevocablemente unidas a ellas de por vida”?
Los humanos no nos guiamos por instinto, que es lo que hacen los animales. Tenemos el don de pensar lo que hacemos o queremos hacer. Libertad total de decisión.
Y sin embargo nos sentimos unidos a nuestra familia sólo por el hecho de serla. Permanecemos unidos a nuestra pareja para siempre sólo porque un día se lo prometimos. Daríamos la vida por nuestros hijos porque son sangre de nuestra sangre.
Al fin y al cabo, puede que no seamos tan diferentes de los animales. Puede que también actuemos por reflejo. Puede que en el fondo seamos tan humanos como los animales.
Podemos hacer lo que queramos y decidimos atarnos de pies y manos. Eso en mi pueblo se llama “acción inconsciente”. Pero lo hacemos.
¿Qué nos lleva a ello?, me pregunto. Y no sé la respuesta. No la tengo. Me gustaría seguir con este artículo pero no puedo. No soy un filósofo. Tan sólo sé que somos felices siendo como somos y somos tan felices como queremos ser.





